Gestión del tiempo: equilibrio entre lo urgente y lo importante

En el ámbito veterinario, las urgencias, la atención al cliente, la formación continua y la coordinación de equipos se entrelazan en una realidad que exige flexibilidad, organización y, sobre todo, propósito.

Durante el último mes he vivido una etapa especialmente intensa que me ha recordado la importancia de ese equilibrio: cubrir una urgencia, realizar un team building con un centro, asistir a congresos y convenciones, avanzar con el TFM del máster, entrenar para una carrera ultra… y, por supuesto, seguir dedicando tiempo a la familia.

Un calendario que podría parecer inasumible si no existiera detrás una estructura clara de prioridades.

Y es que gestionar el tiempo no significa hacer más cosas, sino hacer mejor las cosas que importan.

Aprender a distribuir la energía entre lo urgente y lo importante es una habilidad que se entrena con la práctica. En mi caso, cada ámbito —trabajo, formación, deporte y familia— actúa como un pilar que sostiene al resto. Si uno se descuida, el equilibrio se rompe.

Por eso, el secreto no está en multiplicarse, sino en mantener la coherencia entre lo que se hace y lo que se busca conseguir.

En el trabajo, por ejemplo, mi prioridad es que los equipos y las clínicas funcionen como una orquesta bien afinada: cada persona con su ritmo, su papel y su talento, pero todos avanzando hacia un objetivo común.

Para lograrlo, la gestión del tiempo no se limita a agendas o tareas, sino que implica escuchar, acompañar y liderar con presencia real, incluso cuando el día se complica.

Del mismo modo, el deporte y la formación ayudan a mantener la mente clara y la disciplina necesaria para sostener ese equilibrio. Entrenar para una carrera ultra o avanzar con un máster mientras se gestiona un equipo no son esfuerzos aislados: son recordatorios constantes de que la constancia también es una forma de gestión.

En última instancia, la gestión del tiempo no es solo una competencia técnica, sino una decisión consciente sobre cómo queremos vivir y liderar.

Porque no se trata de exprimir cada minuto, sino de darle sentido.


📌 Reflexión final:
El tiempo no se controla; se orienta.
Y cuando se orienta hacia lo que realmente importa, el resultado no es solo eficiencia… es equilibrio.

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