Los pequeños detalles marcan la diferencia. Método Kaizen

¿Piensas que los pequeños detalles no suman lo suficiente para alcanzar las metas? Te puedo asegurar que junto a constancia y un buen enfoque, acabarán sumando mucho.

El trabajo diario en un centro veterinario suele ser exigente, y en muchas ocasiones, agotador. Ahora, tras volver muchos de las vacaciones estivales, es momento de resetear y enfocar lo que resta del año de una manera positiva, cargados de energía y con la idea de poder lograr, de manera satisfactoria, los retos que tengamos por delante.

Podríamos utilizar el simil del deporte. Cuando decido participar en una gran carrera, ya sea un maratón o una ultra, además de la constancia de salir a entrenar varios días a la semana durante meses, es muy importante cuidar detalles como la alimentación, hidratación, descanso, el uso de un material deportivo adecuado, etc. Al final todo acabará sumando para que cuando llegue el día de la carrera, poder afrontarla con las máximas garantías posibles.

En nuestro día a día, tanto a nivel personal, como familiar o profesional, esta constancia, y pequeñas tareas diarias son las que harán que podamos conseguir aquellos objetivos que nos vayamos proponiendo.

Vivimos en una sociedad con prisas por querer recoger los frutos con urgencia, donde la mayoría de las personas no tienen tiempo de pararse en analizar y pulir mejoras, ya que todo se quiere para ya, sea como sea.

Si queremos tener éxito con nuestras empresas, es clave poder trabajar a fondo, mejor que la competencia, las pequeñas cosas que seguramente ella considera irrelevantes o innecesarias, y que en cambio a nosotros, nos puede permitir tomar la delantera.

El método Kaizen (mejora continua en japonés) es una filosofía, una herramienta que nos puede ayudar con ello. Fue implementado por primera vez por Toyota en su proceso de fabricación de automóviles, lo que le ha ayudado a ser líder en el sector, con una mayor eficicencia que su competencia. Consiste basicamente en realizar pequeñas mejoras diarias en nuestras tareas, incluso en el ámbito personal, con el fin de ir corrigiendo y eliminado aquellas cosas o errores que no funcionan como deberían y que nos acaban frenando. Es una forma de pulir y perfeccionar una manera continua nuestro trabajo, sin tener que esperar a momentos dramáticos para tomar decisiones de gran peso.

Para ello, se tienen en consideración no solamente las opiniones de los altos directivos, sino también, las de todas aquellas personas que forman parte de los procesos de la empresa.

En un centro veterinario nos ayudaría a desarrollar unos protocolos de trabajo, ya sea atención al cliente, urgencias, cirugías, o cualquier otro servicio, desarrollados no solamente por el responsable del centro o departamento, sino por los equipos que intervienen en los procesos, ya sean de veterinarios, auxiliares o recepcionistas. Todos ellos se encargarán de detectar fallos y puntos débiles, los cuales se pondrán sobre la mesa en búsqueda de soluciones.

La filosofía Kaizen adaptada a un centro de servicios se puede basar, entre otros, en los siguientes principios:

Mente abierta: Lo habitual o cotidiano puede valer en muchas ocasiones, pero es necesario tener la mente abierta para arriesgar e innovar a la hora de pensar ideas y tomar decisiones.

-Siempre puede haber una solución, por pequeña y sencilla que sea. Si no la vemos, deberíamos probar a mirar el problema desde otro prisma.

Ponernos en marcha. Cuantas veces tenemos un saco de ideas, pero nos cuesta arrancar y comenzar a ponerlas en práctica por temor a equivocarnos. Los errores son una forma de progresar.

No hay soluciones perfectas: Siempre será mejor una mejoría, por pequeña que sea, a no hacer nada. El esperar la solución ideal nos puede hacer esperar eternamente.

Rapidez a la hora de corregir cosas a mejorar. El tiempo es oro, y el esperar a que las cosas se solucionen solas, sólo nos puede llevar a reproducir de nuevo el problema o a agravarlo.

Compartir por todo el equipo que participa en los procesos, a modo de reuniones, los errores, y las soluciones a aportar. No descartar ninguna de ellas por loca que parezca. Las cosas vistas desde un punto de vista distinto, no quiere decir que sean peores.

Seguimiento, valoración y correción continuada de las medidas adoptadas.

Salir de la zona de confort es complicado, y tratar de instaurar nuevas herramientas en un centro lo es aún mas. Pero en este caso hablamos de algo sencillo que puede ayudarnos muchísimo en el día a día, a obtener mejores resultados en nuestros negocios, con clientes mas felices por darles mejores servicios, y equipos mas «enchufados» por saber que pueden participar en la construcción de un sistema de trabajo más eficiente.

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