Centros veterinarios como pacientes

Existen diversas dificultades a la hora de organizar la gestión de un centro veterinario, como son la carencia de tiempo para compaginarla con labores clínicas, la falta de conocimientos o no saber muy bien por dónde comenzar, y la falta de constancia en ello. Evidentemente la proeza crece si en vez de gestionar un centro, hay que hacerlo con 5, 10 o 15 muy distintos entre ellos. Por esto, se convierte en primordial el elaborar un guión, estructura o plantilla sobre la que trabajar los centros.

Una forma de poder afrontar estos retos es ver cada clínica como un paciente. Aprovechando el conocimiento que tenemos como clínicos de cómo debe realizarse una consulta veterinaria, podríamos organizarnos siguiendo un modelo similar para la gestión de los centros.

Evidentemente hay especialistas a los cuales podemos recurrir para tener mayores soluciones, como cardiólogos, traumatólogos, anestesistas, que vendrían a ser expertos en kpis, coaching, digitalización, etc. Pero para hacer una gestión diaria normal es suficiente que con ser generalistas.

La estructura podría ser la siguiente:

1- Historial: Elaborar un checklist donde se anote toda la información del centro, documentación, equipamiento, estado de las instalaciones, equipo humano, proveedores, etc.

2- Anamnesis: Trabajar la comunicación con el equipo ya que una vez que esta sea óptima podremos ponernos a desarrollar distintos aspectos. Es muy complicado afrontar retos y tratar de crecer sin una buena comunicación o sin un equipo lo suficientemente motivado e involucrado.

3- Exploración: Desarrollar un trabajo sobre siete áreas a examinar en una exploración de la clínica, fijándonos en 21 puntos. Teniendo muy clara esta estructura, será mucho más sencillo alcanzar un diagnóstico y establecer un tratamiento, ya que no nos habremos dejado cosas atrás.

4- Pruebas: Evidentemente para poder hacer una buena valoración y un diagnóstico, será necesario apoyarnos en una serie de indicadores de salud. Es cómo realizar una analítica sanguínea.

5- Diagnóstico: Una vez que hayamos trabajado los puntos anteriores, tendremos la posibilidad de establecer un diagnóstico, el cual no anotaremos mediante un DAFO / CAME.

6- Tratamiento: No sirve de nada haber llegado hasta aquí sin poner unas tareas y mejoras. Muy importante no querer solucionarlo todo el primer día, sino que hay que ir tomando una serie de mejoras progresivas, en las cuales esté todo el equipo involucrado.

7- Seguimiento: Aquí es donde se «pincha» en muchas ocasiones, ya que esas tareas y medidas que pusimos no se revaloran para ver si seguimos en la buena dirección, o por el contrario hay que introducir correcciones.

8- Recursos: Es necesario contar con una serie de recursos, ya sea a nivel económico, o de externos o departamentos, que puedan ayudarnos a desarrollar todo el programa.

Con este planteamiento sencillo, tenemos un buen punto de partida para poder afrontar los retos de gestión y desarrollo de un centro. En otros capítulos iremos entrando en profundidad.

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