Lluvia, ideas y fórmulas ganadoras

Esta mañana salí a correr bajo una fina y permanente lluvia, y cómo suele ocurrirme en la mayoría de las ocasiones que me calzo las zapatillas y salgo al monte, las ideas afloraban por mi cabeza a modo de gasolina contrarrestando el ácido láctico de mis piernas.

20 años ya como veterinario dan para mucho a pesar de que parece haber pasado entre estas dos décadas, solamente dos suspiros. Llevo en la mochila la experiencia de haber sido veterinario asalariado en mis comienzos, para luego pasar a ser propietario de mi propio centro, tanto dentro de un grupo a modo de asociado, como de forma independiente. He tenido jefes de dentro y fuera del sector, he trabajado gestionando centros veterinarios bajo fondos de inversión, grupos familiares y ahora, un grupo finalista.

No voy a entrar en discusiones sobre qué fórmula es la ganadora y la mejor de todas, ya que cómo siempre digo, depende de las circunstancias y de la necesidad de cada uno. Yo me siento afortunado y agradecido de haber vivido cada experiencia, y puedo presumir de haber sido feliz en cada una de ellas, y sobre todo, para mi lo mas importante, cada una ha supuesto un aprendizaje, donde creo que he crecido cómo profesional y como persona, llevándome un buen recuerdo y un grupo de amigos con los que sigo manteniendo contacto.

Ultimamente hablo mucho con compañeros propietarios de centros, y aunque no soy comercial ni «tiburón» a la caza de clínicas, si les invito a tener una charla conmigo, ya que siempre entre compañeros la comunicación suele ser mejor, yendo la sinceridad y claridad por delante. Es algo en lo que me siento cómodo, ya que cómo suelo decir, siempre seré veterinario clínico aunque ahora me dedique a la gestión y a ayudar a otros compañeros a desarrollar sus centros y a sus equipos.

Lo que si que puedo asegurar que todos los centros exitosos que he ido conociendo, tenían varias cosas en común. Eran proyectos bien definidos, con inversión en formación y equipamiento, diferenciación, y un equipo redondo, y todo, sin perder nunca ese ADN que hace que los clientes fidelicen.

Mi consejo a los que están pensando en vender, es no sólo luchar por una buena oferta económica, lo cual obviamente es importante, sino también por entrar en un grupo que cuide esas cosas que son importantes para los veterinarios propietarios, como continuidad de un buen proyecto, formación y cuidado del personal, así cómo atención, cercanía y seguimiento por personas que entiendan el mismo idioma, veterinarios para veterinarios.

Felices Fiestas!

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