Tren de largo recorrido. Huída de la zona de confort

Cuando comencé mi carrera como profesional de la veterinaria, sentí que me subía a un tren hermoso, ilusionante, lleno de matices, con un recorrido apasionante, pero al mismo tiempo, con un destino incierto.

Evidentemente en este tren había paradas muy atractivas como la de opositar y ser funcionario, lo cual no me llegué a plantear ya que no me gustaban los puestos de trabajo estáticos, con poca posibilidad de crecimiento, pese a ser algo atractivo para muchos. Temas de campo, de ganadería, por mi cultura familiar no es algo que haya vivido y tampoco sentí su llamada. Así que lo natural era el trabajo de clínica, lo que me permitiría trabajar con animales, crecer como profesional y por qué no, a lo que aspirábamos casi todos allá por principios de siglo, tener algún día mi propia clínica. ¿Por qué el fin de casi todos era tener clínica propia, hacer cursos de patologías, cirugías, congresos, lo que suponía a su vuelta acabar pidiendo crédito para adquirir lo último en tecnología, que con casi toda seguridad nunca amortizaríamos?.

Quizás una buena respuesta sería que es un fin que te permite dedicarte a algo que te gusta, nadie te manda, ya que eres tu propio jefe, y sobre todo, porque es una forma de alcanzar la zona de confort. Que sí, que trabajas como un burro, muchísimas horas, haciendo de todo, pero es algo a lo que aspiras llegar y cuando lo consigues, dices, ya está.

Ese modelo evidentemente ya no se sostiene, los tiempos cambian, la gente cambia, así como la tecnología y la forma de relacionarnos. El mercado está realmente saturado, los profesionales mas jóvenes se preparan cada vez mejor, estudiando especialidades y saliendo al extranjero. Los que piensan que pintando bonito su negocio, poniendo unos precios atractivos y haciendo algo de gestión y redes sociales es suficiente, ya van tarde. Algunos empiezan a ver el cambio y tratan de salir y adaptarse, y otros al contrario, piensan que los cambios no les afectarán. “Los clientes tenemos salir a buscarlos, no vienen solos”, escuché ya hace más de diez años.

Cosas que podemos hacer:

  • Tratar de no acomodarse: Tener siempre algún proyecto nuevo entre manos, y tratar de ponerlo en marcha. Muchos fracasarán, pero es muy probable que al final alguno acabe funcionando. El éxito nunca se alcanza a la primera.
  • No tener miedo a los cambios y estar dispuesto a realizarlos. Te harán ser una persona mas segura.
  • Tener integridad. Muy importante tener unas ideas y principios, ya que nos va a permitir ser personas más creíbles.
  • Estar al corriente de lo que sucede y va a suceder. No solamente en lo relacionado con nuestra profesión, sino en otros campos, lo cual nos puede permitir anticiparnos frente a otros.
  • Ser exigente con uno mismo. Incluso cuando se ha alcanzado una meta o se siente cómodo con el lugar en el que se encuentra en la vida, sigue siendo importante desafiarse a sí mismo para que pueda seguir creciendo y alcanzar su máximo potencial.

¿Estás dispuesto a hacerlos partes de ti? Evidentemente no te garantizan llegar al éxito, pero si que el hecho de hacerlos fortalezas de uno mismo, te asegurarán tener un mayor número de papeletas para alcanzarlo.

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